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Alicante
puso en marcha su sección de la Plataforma
Nacional contra el Acoso a la Asignatura
de Religión con una defensa de la “educación
integral de la persona”
Alicante puso en marcha
de forma oficial su sección de la Plataforma
Nacional contra el Acoso a la Asignatura
de Religión mediante un acto celebrado en
el I.E.S. Jorge Juan de la capital alicantina.
Profesores, padres y alumnos secundaron
esta iniciativa de forma masiva y expresaron
su apoyo a la enseñanza religiosa en la
escuela como parte de una educación integral
de la persona y de la libertad de conciencia,
pensamiento y educación, así como del derecho
positivo de los padres a elegir una educación
para sus hijos conforme a sus creencias.
La Plataforma de Alicante por medio de su
coordinador Pablo Belenguer hizo público
un manifiesto de referencia para todos aquellos
que defiendan la presencia de la religión
en la escuela. En el mismo, se plasma el
respaldo a la constitución de un área de
conocimiento en la que tenga cabida la asignatura
de religión para poder estar al mismo nivel
que las demás materias escolares y no verse
desamparada. En la LOCE ya se contemplaba
esta situación con la creación del área
Sociedad, Cultura y Religión pero ha sido
derogada por el actual gobierno central
del estado. Así mismo se trata de defender
la asignatura de religión de las mentiras
que se han vertido sobre su contenido acusándola
de ser una catequesis o de evaluar la fe.
“Algo totalmente falso”, en palabras de
Belenguer que critica el uso político que
se está haciendo de la asignatura de Religión.
Durante la presentación
intervino Alejandro Quintana, secretario
general de la Plataforma Nacional constituida
en Valencia en el mes de febrero y que defendió
a este grupo de acusaciones vertidas en
algunos medios de difusión nacional que
afirmaban que la Plataforma se constituyó
como respuesta al vuelco electoral del 14-M
y a la derogación de la LOCE por el gobierno
socialista. Entre los argumentos esgrimidos
por Quintana en defensa de la asignatura
resaltan los de la conveniencia de la existencia
del área Sociedad, Cultura y Religión como
una forma de acercar el hecho religioso
para los alumnos desde una vertiente cultural
e histórica y otra confesional católica.
También resaltó el hecho de que en la mayor
parte de los países europeos la asignatura
de religión tiene más presencia en las aulas
que en España. “Incluso en Francia, donde
en dos departamentos es obligatoria y donde
el informe Debray anuncia una caída de los
valores entre la juventud, que hace necesaria
la presencia de los valores religiosos en
la educación”, indicó el secretario general
de la Plataforma Nacional.
Quintana realizó una valoración
de la situación actual de la asignatura
de Religión en la escuela y afirmó que si
no se respeta la transversalidad de la Religión,
como asignatura en la que confluyen otros
conocimientos como la filosofía, la historia
o el arte “caminamos hacia una escuela unitarista
y regresaremos a la enciclopedia Alvarez,
con un solo profesor y un solo libro para
todo el curso”. También criticó el hecho
de que la Religión no tenga una alternativa
sólida en la clase “pues por mucho que me
interesen las matemáticas o el lenguaje
si puedo escoger entre cualquiera de esas
asignaturas o nada, elegiré nada porque
además no tendré que esforzarme para conseguir
una nota que igual me resta en la media”.
“La situación actual es un dejar morir la
asignatura”, finalizó Quintana que defendió
la enseñanza religiosa como parte de la
educación integral de la persona y su formación
trascendente, “que es la respuesta a unos
interrogantes que el hombre se plantea sobre
su origen y su furturo por el hecho de ser
hombre. Silenciar esto es ir en contra de
la verdad y la libertad”.
El delegado de Enseñanzala
diócesis de Alicante, José María Fernández
Corredor, no pudo asistir al acto debido
al reciente fallecimiento de su padre pero
en su lugar, Mª Carmen Llácer, vicedelegada,
leyó el discurso que había preparado el
sacerdote. En él se manifiesta que la enseñanza
religiosa ofrece una antropología creada
para vivir en armonía y transmite una educación
integral. En el discurso se defiende la
opción del área de Sociedad, Cultura y Religión
como fórmula de poner en contacto la enseñanza
religiosa con las demás asignaturas e integrarla
en la cultura de la escuela. “Las ideas
se proponen no se imponen y eso es lo que
hacemos nosotros, proponer una respuesta,
un modelo de entender la vida, sin imponerlo
a nadie” se pudo leer en la carta del delegado
de Enseñanza. “No hay una antropología que
ponga al hombre más alto que la cristiana”,
resaltó.
La profesora Anabel Coco
representó a los educadores cristianos e
indicó que la Religión permite al alumno
“obtener las claves para entender la realidad.
Es un instrumento de la cultura y ésta tiene
una dimensión religiosa”. La profesora defendió
la interdisciplinariedad de la asignatura
señalando que los profesores de música y
arte en más de una ocasión le han pedido
ayuda para explicar algunos temas que guardaban
relación con la cultura religiosa. Además
manifestó que los niños “necesitan modelos
de personas a seguir y responder a los grandes
interrogantes del ser humano”.
Marisol Granados, madre
de alumnos, testimonió la gran experiencia
que ha tenido su hijo con la asignatura
de Religión, que ha cursado desde Primaria
hasta el final de sus estudios escolares.
“He de decir que estudiar Religión ha sido
una experiencia muy positiva para mi hijo
y le ha aportado una escala de valores para
su desarrollo como individuo”. La ex alumna
Davinia Martínez indicó que el estudio de
Religión le sirvió para “tener una idea
sobre el sentido de la vida y a adquirir
una ética y una moralidad”. Afirmó que ella
no era creyente en sus tiempos de estudiante
y que en ningún momento trataron de imponerle
creencias en la clase de Religión.
Por último Antonio Ardid,
presidente de la Federación de APA de Alicante
dijo que los padres “tenemos miedo, vergüenza
y cobardía de decir que creemos en Dios”.
Por eso instó a los padres que tienen creencias,
valores y moralidad a expresar sin miedo
su pensamiento y a asociarse y unirse para
defender sus ideas.
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