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Formamos la Plataforma en Defensa de la Asignatura de Religión un grupo de laicos católicos (y por tanto de confesión cristiana católica en un Estado aconfesional) provenientes del mundo de la enseñanza (es decir, profesionales docentes que conocemos la LOGSE y la LOCE).

Tras el acoso al que está sometida la asignatura de Religión por las plataformas mediáticas hegemónicas, acoso que se amplifica ahora bajo la bandera de los cambios del área Sociedad, Cultura y Religión, recogiendo los ecos de las polémicas francesas sobre los signos religiosos en las escuelas –que no es más que una forma encubierta de prohibir el velo islámico-  y bajo el signo “de lo laico, progresista y moderno”, queremos hacer saber a la sociedad que este revuelo sin precedentes está justificado por lo mucho que está en juego: nos jugamos nuestro modelo de convivencia. Términos como “Estado”, “aconfesionalidad”, “libertad religiosa”, “derecho de los padres a elegir la educación de los hijos” –artículos 16 y 27 de la Constitución, respectivamente- “escuela”, “educación integral”… están saliendo a la palestra en un debate difuso, lleno de descalificaciones, a veces pobre en argumentos y rico en imprecisiones.

Nos gustaría que esta plataforma en Defensa de la Asignatura de Religión ofrezca un servicio a la sociedad sumando, no restando, ampliando las posibilidades de elegir y de ofrecer ¿qué si no es el pluralismo?, proponiendo al alumno el crecimiento integral, armónico, secuenciado y en diálogo con la cultura, de la dimensión religiosa propia de todo ser humano desde que el hombre tiene conciencia de quien es, ofreciéndole un saber dos veces milenario que ha formulado su cultura, su calendario, sus Derechos Humanos, su tradiciones… y fundado sus universidades (en este curso se han matriculado mil ochocientos alumnos universitarios en la asignatura “Teología” de nuestras facultades), y el patrimonio artístico de cada ciudad y de cada pueblo. Reivindicamos el derecho y el deber que tenemos como Iglesia de continuar proponiendo a Jesucristo como Camino, Verdad y Vida en el espacio público,  propuesta a la que  unimos a nuestros alumnos a casi mil millones de creyentes en todo el mundo, en nombre de sus padres y madres.

Nos gustaría  comentar algunas afirmaciones de la Plataforma para una Sociedad Laica, pues sabemos que a ellos, como a nosotros, nos mueve como único interés el bien de nuestros alumnos. ¡Ojalá todos sepamos mantener un diálogo desde el respeto y la comprensión que fundamenta la auténtica tolerancia!

Punto 1 de la Plataforma Laica: “Es tracta d’una campanya informativa. No és una campanya contra les religions. Respectem el dret de qualsevol persona a tindre, o no, creences religioses, siguen catòliques o de qualsevol altra religió. No es tracta d’una guerra religiosa entre catòlics o no. “
¿Cómo se puede respetar el derecho de tener creencias religiosas cuando se pretenden recluir éstas al ámbito privado?  ¿Desde cuando se entiende por “informar” ofrecer datos parciales, en algún caso, envuelto en un lenguaje que  descalifica, en otros, o definiciones inexactas de terminología básica? Y, por supuesto, reconocemos su derecho a informar en un espacio a cuyo servicio se pone el Estado –y no al revés- que es la esfera pública, faltaría más, pues es el lugar que la sociedad se da a sí misma donde se miden la realización de los derechos individuales ¿O acaso deberíamos reducir su derecho a ejercer la libertad de informar y ser informado al ámbito doméstico, o al de sus amistades afines?  

2. “La nova regulació és una imposició ideològica que debilita l’espai públic educatiu entés com a currículum articulat de forma científica i acadèmica, currículum supervisat pels poders públics. “
¿Desde cuando sumar debilita? Si un alumno es educado en una dimensión más, y fundamental en todo el sentido de la palabra, de su persona ¿de qué manera esos conocimientos, esa sensibilización, esa apertura a nuevas realidades sobre el hecho religioso puede hacerle “más débil”? Imposición ideológica ¿de quién y a quién? Es ahora cuando el alumno que no escoja la opción confesional no será discriminado con una mal llamada “alternativa”, saltada a la torera con la aquiescencia de equipos directivos, AMPAS e inspectores, que consentían una situación indigna, tanto para los compañeros que la impartían con seriedad sin ver evaluada su actividad docente, como para los padres, que no tenían acceso a información calificativa alguna  sobre los contenidos y su consecución de tres horas semanales por ciclo del tiempo curricular de sus hijos. Es ahora cuando van a poder escoger con seriedad, formalidad y rigor académico el área religiosa que se imparte en toda Europa, salvo en Francia, donde se está estudiando, por cierto, su reintegración a la escuela. PARA EL PUNTO CIENTIFICA Y ACADÉMICA VER LA ARGUMENTACION DE GONZÁLEZ DE CARDEDAL.

 

3. “Aquesta imposició vulnera els drets bàsics, inclosos els drets de les persones, arreplegades per exemple en la formulació bàsica del Conveni internacional de la UNESCO on s’expressa de forma contundent que no es pot obligar “cap persona a rebre una instrucció religiosa incompatible amb les seues creences” (Art 5.1 b)”
Por supuesto: en ningún caso. Me gustaría que me hicieran notar, curriculum en mano, si hay algún tema del área Sociedad, Cultura y Religión que bien por su repercusión socio-cultural,   bien porque forman parte medular de la opción confesional elegida libremente por los padres y madres (artículo 27.2 y 3 de nuestra Constitución), no merezca estar incluido.  Cuando uno puede elegir  unos contenidos desde una aproximación meramente cultural –y a ello se ciñe el curriculum- ¿qué creencias contraviene? ¿la del anticlericalismo, quizás?

4. “Els continguts previstos al currículum de l’àrea no tenen un caràcter acadèmic sinó una orientació clarament conservadora de la religió. I això afecta les garanties per a mantenir posicions ideològiques personals, però també de sociopolítica educativa. “
Imagino que algunos  teólogos o especialistas en Historia de las Religiones habrán hecho esa valoración ¿quiénes son? ¿dónde han publicado sus conclusiones?  ¿qué orientaciones proponen?  ¿se supone que sus premisas de trabajo, y sólo ésas,  sí que son neutrales, modernas, progresistas?

5.” Pretenem que la mobilització de la comunitat educativa influïsca en l’administració educativa. El currículum aprovat pel MECD ha de ser desplegat per la Conselleria de Cultura, Educació i Esports que ha d’optar, en ús de les seues competències, per ampliar el currículum o deixar-lo intacte. Fins ara ja existeix una orientació curricular als anomenats “estudis alternatius als ensenyaments de religió”, aprovada el 1997 quan el president Camps era conseller. “
Después de estar pasando ampliamente de impartir el curriculum de 1997 la mal llamada “asignatura alternativa a la Religión”, de estar cobrando como hora lectiva lo que en muchos casos era “estudio vigilado” o simplemente “guardería”, en una objeción de conciencia gracias a la cual algunos profesores corregían y preparaban otras clases durante la “alternativa” y el resto teníamos que llevar este trabajo a nuestra casa, ahora va y dicen que quieren hacer justo lo que hasta hoy se han negado a hacer… parece que a algunos departamentos se les ha acabado el chollo. Nota: (desde que los alumnos han reducido el respeto,  la propia responsabilidad y la corrección de trato a mínimos, reconocemos las múltiples voces que desde compañeros de “alternativa” han clamado –también en el desierto- por una nota, algo a que acogerse como ayuda para mantener orden y disciplina)

6. “El Ministeri i la jerarquia eclesiàstica argumenten que tots i totes (també els que opten per l’alternativa a la religió catòlica) han d’estudiar el “fet religiós” com a fenomen antropològic i històric, però amaguen que els currículums actuals ja contenen elements bàsics de la cultura religiosa en els àmbits respectius de la Geografia i Història, Llengua i Literatura, Filosofia i Ètica, etc. “
Debemos ser el único país del mundo en el que la interdisciplinariedad entre los saberes es un peligro y no una dirección a la que la escuela debe tender. ¡Qué lejos quedan los tiempos de los humanistas! Hemos producido tecnólogos sin brújula, especialistas de visión fragmentaria, construidas sobre cuestiones inconexas en múltiples asignaturas, incapaces de integrar lo que se les ofrece tan “neutramente” atomizado: ¿Por qué la escuela debe excluir el estudio de las respuestas a los diferentes interrogantes que el hombre se ha planteado? ¿Por qué debe ocultar al alumno la sed de trascendencia que ha llevado al hombre a orientar su vida de un modo u otro, a escribir, pintar, entonar, esculpir, rezar, celebrar, liberar, adorar, en dialogo su fe y su razón? Eso debe hacerse, como en cualquier otra asignatura, de un modo académico, es decir, reglado en torno a unos contenidos, secuenciados, sistematizados, ligados a unos objetivos de curso, de ciclo y etapa, recogiendo una serie de temas transversales – los que la asignatura de Religión siempre ha recogido de un modo preferente en sus programaciones, pues trabajamos mucho y desde siempre la concreción en  actitudes- y sometido a unos criterios de evaluación establecidos previamente.

Y por último se lanzan una serie de interrogantes en cascada:

¿Poden conviure sense conflicte dues versions d’una mateixa assignatura?
La respuesta es ¡Claro que sí! ¿qué es el pluralismo sino la coexistencia en paz de lo que es más de uno? Qué riqueza para la sociedad multicultural que tenemos ya en ciernes, y que en algunos lugares es ya un hecho,  una escuela donde palabras como “fe” “credo” “oración” “rito” se pronuncian en varios idiomas pero sometidos a las mismas reglas de juego académico.  No hay conflicto cuando la escuela acoge contextos; hay conflictos cuando la escuela acalla, aparta, oculta o se postula como “espacio neutro”: por definición no hay un espacio que ocupe el hombre que no esté ocupado por todo él, es decir, también por  sus dimensiones ideológicas. La única diferencia es que todo el mundo conoce la del profesor de religión confesional, pero ello no quiere decir que el resto sean “neutros” ¿para qué, si no, existe la libertad de cátedra?

 ¿Són en realitat dues versions alternatives? o ¿són massa semblants? En aquest cas, traslladada aquesta contradicció al camp de la bioètica, la salut humana i el coneixement del propi cos, o els drets de les dones, ens portaria a un territori de continu conflicte.
No hay libre ejercicio de un derecho sin conocimiento previo de todas las responsabilidades y consecuencias que ejercerlo conlleva: que una alumna de religión católica conozca la postura de la Iglesia sobre el aborto no merma sus derechos, sino que lo sitúa en el marco preciso desde donde puede optar, si llega el caso, por ejercerlo o no. ¡Ojalá las alumnas y alumnos de la opción cultural sean igualmente libres para elegir! En cuanto al primer interrogante, a veces se critica que las versiones de la asignatura son diferentes –ver la cuestión anterior- a veces que son semejantes… lo cierto es que van en paralelo en lo posible, y el curriculo confesional católico va acentuando lo que le es propio.  A eso se le llama riqueza, respeto, diálogo, tolerancia.

La Constitució, article 27, garanteix que l’ensenyament bàsic és un dret que emana de l’espai públic, on les confessions religioses tenen prerrogatives determinades que ara esdevenen il·limitades?
Este planteamiento es falso. La Constitución reconociendo la aconfesionalidad el Estado afirma que no tiene una religión como propia, pero en el artículo 27 se formula el reconocimiento de lo que hay en la sociedad (o sea, un 80’3% de católicos, 5`2% de ateos no creyente 10%, creyente en otras religiones 1`9% y no sabe no contesta un 2`1%, a fecha de diciembre de 2002 en la encuesta del CIS) y por tanto establece el marco general de relación que se adecua a las confesiones propias de los ciudadanos, pues la sede de los derechos humanos es cada individuo.  El Estado es el modo de organizarse que se da a sí misma una sociedad, por tanto no puede legislar ni actuar en contra de sí mismo: eso es totalitarismo. Y por último no es lo mismo Estado “aconfesional laico” con “laicista”, pues éste último sí es beligerante con la religión y promueve una ideología concreta: “ateismo de Estado”, es decir, que la religión desaparezca de la esfera pública.

¿Qué espacio de convivencia queremos articular? ¿Cuál responde al derecho de los padres que optan en un 80% en Primaria y en un 51% en ESO por Religión y Moral católica para sus hijos? Pues ellos son los últimos responsables de la educación de sus hijos: ningún estado ni ningún colectivo puede sustraer ese derecho. Para defenderlo nos constituimos como Plataforma.

Plataforma en Defensa de la Asignatura de Religión

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