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Aquí te presentamos un foro abierto a las opiniones de los docentes acerca de la asignatura de Religión. Participa y haznos llegar tu opinión...

Ocultar la realidad

Empeñados en un cambio del pensamiento social se enmascara y ataca constantemente por el punto que se considera más débil, las clases de religión.

Nos encontramos con propuestas para "incorporar la enseñanza no confesional de la religión y el hecho religioso en el currículo de Historia, Filosofía y Educación para la Ciudadanía". Estoy pensando en una enseñanza primaria y secundaria.

El hecho religioso presentado fríamente, puede manipularse intencionadamente, ocultar un laicismo social, buscar un cambio con intereses dirigidos, formar a los niños, futuros jóvenes, en una dirección determinada. Basta un par de generaciones manipuladas correctamente para transformar una sociedad, cambiar los principios construidos históricamente, con errores y aciertos, luces y sombras.

Atentar contra los principios heredados de nuestros mayores, nuestra creencia religiosa y nuestra fe es algo que no está inventado, es algo que atenta contra sociedad, artículo 16 de la Constitución Española.

Tanto se quiere ocultar la realidad y los fines que persiguen, que se disfraza la democracia con mantos de hipocresía, con preguntas del Ministerio de Educación y Ciencia al Consejo de Estado acerca de "si las familias o los alumnos que lo soliciten expresamente, a título individual, pueden renunciar a desarrollar actividades alternativas a la enseñanza confesional de las religiones". Este tipo de preguntas corresponden a un cinismo total. Hacer las excepciones propuestas, es una forma sibilina de cargarse la asignatura de la enseñanza confesional de las religiones. Pregunto ¿qué niño elige ir a clase de matemáticas, si la otra solución es ir a jugar, o a su casa? La enseñanza confesional debe tener una equivalencia con el resto de asignaturas.

En todo este empeño que se está poniendo sobre la enseñanza religiosa se me ocurre que hay dos fines. Uno remover la sociedad para ocultar una deficiencia de gobierno. Dos empeñarse en borrar una historia y una fe religiosa, transformando una sociedad democrática y libre de pensamiento en una sociedad dirigida hacia el laicismo. ¿Es esto lo que se busca?

Conrado Gómez

Es increíble...

Me parece increíble lo que oigo día a día en los medios de comunicación sobre la asignatura de religión.

  • Increible es que en esta democracia no tengan cabida los millones de personas que, perteneciendo a la comunidad educativa quieren optar por la asignatura de religión: Padres, profesores y alumnos. ¿Es posible una educación que pueda llamarse integral sin conocimiento de la historia religiosa? ¿Un futuro sin creencias ni respeto a quien las tenga?...
  • Increíble es que se hable de libertad democrática en el momento en que se quiere pasar por alto la Constitución y por tanto los derechos adquiridos por ley por parte de los padres.
  • Increíble me parece que, como española que paga sus impuestos, y como madre no pueda elegir la educación religiosa de mis hijas, y que ésta sea en el sector público.
  • Increíble que como profesora de religión tenga que luchar en los tribunales para conseguir los derechos laborales que tienen el resto de los españoles.
  • Increíble que un gobierno elegido democráticamente y que se jacta de defender a los trabajadores, quiera dejar a 30.000 o en paro, o en vía de conseguirlo, por el hecho de dar una asignatura que, auunque amparada por la ley, no es de su agrado.

Mari Carmen Navarro, de Tenerife

No se han dado cuenta...

Soy José Feliciano de Santa Cruz de la Palma. Apoyo vuestra reivindicación porque me parece injusto este ataque que estamos recibiendo desde varios frentes. En todo caso, supone negar la dimensión religiosa de la persona.

De todas formas, el gobierno no se ha dado cuenta de que la formación religiosa es, cuanto menos, formación humana, en valores... y todo eso lo está haciendo hoy la Iglesia Católica a través de todas sus actividades ¡¡gratis!!

No me imagino cuánto le costaría al Estado emprender estas acciones por su cuenta, sobre todo si toda la acción social que está realizando la Iglesia (Cáritas, proyectos de inserción...) tuvieran que realizarla ahora ellos.

No es verdad

Soy profesor de religión, católico practicante, cristiano “de base" y jefe de estudios en un centro de enseñanza secundaria.

Me parece que lo que intenta hacer con la asignatura de religión no obedece a ninguna situación real, sino fruto de algunas mentes que quieren pagar no se qué cuentas pendientes con la Iglesia y todo lo que le suene a ella.

Aquí van algunas reflexiones que he ido haciendo a medida que en estos días se ha ido enconando el debate:

No es verdad que los alumnos prefieran abandonar la asignatura (en mi centro el 85% está en religión -en España ¿más del 75%?)

No es verdad que salgan de-formados de esas clases (el 90% las recuerda con agrado y hasta con nostalgia).

No es verdad que en España la mayoría quiera eso.

No es verdad que sea una corriente moderna que surca Europa.

No es verdad que mantener la clase de religión en los centros suponga un adoctrinamiento trasnochado. No es verdad que se pueda entender la educación integral de cualquier persona sin su dimensión religiosa.

No es verdad que en la sociedad actual (post 11S y 11 M) se pueda vivir sin un profundo conocimiento y valoración del hecho religioso que ninguna materia aborda en el actual currículo ni en el proyecto de ley. No es verdad que esa materia no aporta nada al currículo (los que somos de historia vemos diariamente el analfabetismo de los chicoslas en algunos temas religosos históricos).

No es verdad que los centros se puedan organizar adecuadamente dejando unos alumnos/as en el patio mientras otros están en clase de religión.

No es verdad que las demás materias puedan asumir más contenidos de los que ya imparten y que son demasiados para lo que se puede dar.

No es verdad que las clases de religión se puedan dar fuera del horario escolar porque eso supone horas extras para el personal subalterno encargado de abrir y cerrar el centro con el coste que ello conlleva (¿se ha calculado?)

En definitiva hay mil razones para estimar que lo que se pretende hacer obedece más a grupos de presión minoritarios que a lo que realmente es un sentir y un vivir cotidiano de nuestra sociedad. Sería conveniente no dar pasos en falso que en pocos años acarreen arrepentimiento y rectificaciones tardías.

Juan Jesús Rodríguez García

PERPLEJIDAD

Y no es para menos cuando lees o escuchas las declaraciones de miembros del Gobierno a raíz de la promulgación del Real Decreto 1318/2004, de 28 de mayo, por el cual, como ya sabemos, se ha establecido un nuevo calendario de aplicación de la LOCE.

Se nos repite hasta la saciedad que, en esta nueva situación, la asignatura de Religión Católica deja de ser evaluable. Me gustaría realizar unas aclaraciones sobre esta cuestión.

Al quedar en suspenso las medidas a aplicar en orden a la adicional segunda que hace referencia a la asignatura Sociedad, Cultura y Religión, las enseñanzas de Religión Católica quedan como se venían desarrollando hasta este momento. Es decir, como ordena el Real Decreto 2438/1994, de 16 de diciembre, que por cierto me aprobado por el anterior Gobierno socialista, presidido por Felipe González.

Reproduciré, ahora, fielmente, algunos párrafos muy interesantes.

"...Mientras en la enseñanza obligatoria la evaluación del área de Religión surte los mismos efectos que la del resto de áreas del currículo, en el Bachillerato las calificaciones de Religión no se computan a los únicos efectos de obtención de la nota media para el acceso a la Universidad ni para la selección de solicitudes de becas y ayudas al estudio cuando hubiera que acudir a los expedientes académicos para establecer un criterio de prioridad".

"Artículo 5.

1. En la Educación Primaria y en la Educación Secundaria Obligatoria la evaluación de la enseñanza de la Religión Católica se realizará a todos los efectos, de acuerdo con la normativa vigente, del mismo modo que la de las demás áreas o materias del currículo, haciéndose constar en el expediente académico de los alumnos las calificaciones obtenidas".

Después de releer estos párrafos no puedo más que repetir la perplejidad que me causan las declaraciones de ciertos miembros destacados del Gobierno de España. Sería conveniente recordárselas al señor Zapatero.

Se me olvidaba: lean este párrafo entresacado, también, de esta ley socialista:

" 3. Durante dos cursos de la Educación Secundaria Obligatoria y durante otro del Bachillerato las actividades de estudio alternativas, como enseñanzas complementarias, versarán sobre manifestaciones escritas, plásticas y musicales de las diferentes confesiones religiosas, que permitan conocer los hechos, personajes y símbolos más relevantes, así como su influencia en las concepciones filosóficas y en la cultura de las distintas épocas."

José A. Gosálvez Roca

Apprece Valencia

 AL GRANO: Sexo, higiene, religión

Somos muchos los que últimamente estamos opinando sobre la última ocurrencia de monsieur Jacques Chirac, Presidente de la República de Francia, de poner en marcha a su parlamento para que redacte una ley que prohíba en los lugares públicos el uso de signos religiosos.

Algunos utilizan un argumento que, a primera vista, parece completamente correcto: si la religión, dicen, es algo personal, íntimo, es claro que debe quedarse en ese ámbito personal e íntimo y no exteriorizarse, ni mucho menos enseñarse en las escuelas.

Efectivamente, la religión es algo personal e íntimo. Pero lo personal e íntimo no necesariamente debe ser ocultado, ni mucho menos obligatoriamente.

La mayoría de los que pretenden que la religión no se exteriorice, aplauden con fuerza cuando un homosexual “sale del armario”. En la mayoría de las escuelas se dan sesiones de educación sexual. Son casi continuas las campañas de animación al uso del preservativo. Y yo me pregunto si la sexualidad no es algo personal e íntimo.

A los niños pequeños, en las guarderías se les enseña a limpiarse. Y yo me pregunto si la higiene corporal no es algo personal e íntimo.

Son sólo ejemplos. Ejemplos de aspectos de la vida humana que, pese a pertenecer a la esfera interior de la persona, son tomadas en cuenta por la sociedad por tener un interés social importante. Y yo me pregunto: ¿es que no tiene interés social un aspecto de la vida humana como el religioso, que, por ejemplo, hace que en España celebremos la Navidad, recibamos a los Reyes Magos, visitemos a la Patrona del pueblo, o participemos en las procesiones de Semana Santa? ¿Es que no es religioso el origen de las universidades, la arquitectura de las catedrales?

Otros alegan que la cosa diferencial de las religiones puede crear conflictos. Siempre que se juega un partido Madrid-Barça, las autoridades sanitarias y no sanitarias apelan a la tolerancia, a la convivencia, al espíritu deportivo para intentar que las diferencias entre los seguidores de ambos equipos no terminen en batalla campal. Pero a nadie se le ocurre prohibir el partido, ni impedir los símbolos de cada hinchada. Lo que se hace es educar al personal para saber vivir en la diferencia, y no suprimir la diferencia misma.

En política sucede igual: a todos se nos anima a participar y a convivir con ideas distintas, y al que se le ocurra venir a igualarnos en lo ideológico le ponemos verde, y con razón.

Pues me parece a mí que con la religión se debe hacer lo mismo: admitir que es un hecho personal con trascendencia y manifestaciones en el ámbito social, y educar para la convivencia en la diferencia.

Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 30 de diciembre de 2.003

La religión es un hecho humano, social, histórico y actual

No es posible discutir, ni mucho menos dialogar, con aquellos que no quieren escuchar. Las posturas de las personas y grupos que, no sólo se oponen a la asignatura de religión, sino que insultan con expresiones ofensivas arcaicas y trasnochadas a quienes la consideramos necesaria, son inamovibles porque no parten ni del conocimiento ni de la reflexión madura. Son posiciones teledirigidas ideológicamente, repletas de inexactitudes intencionadas y de argumentos precocinados que, de tan pasados, huelen a rancio y a podrido. Con este tipo de personas de carné, consigna y pancarta, yo me niego a debatir absolutamente nada. Es perder el tiempo.

Como padre de familia y como profesional de la educación, en ambos aspectos con extensa experiencia, considero útil y necesaria la asignatura de religión, impartida con la máxima seriedad, como cualquier otra cuanto menos. Como ciudadano de un estado democrático de derecho, exijo que los planes de enseñanza contemplen todas las opciones y perspectivas que escojan los padres y alumnos. Los protagonistas y los responsables primeros de la educación no son los políticos, ni los legisladores, sino los estudiantes y sus familias. Quien usurpa este derecho es un ladrón constitucional.

La religión es un hecho humano, social, histórico y actual. Es una realidad que ha existido, existe y existirá, porque es inherente al ser humano. Es imposible comprender la Historia Humana y tener un correcto "conocimiento del medio" sin el estudio profundo del hecho religioso. Europa, como los demás continentes, no puede comprenderse sin el influjo de la religión, en este caso la cristiana. Un ciudadano europeo no puede saber quién es sin conocer sus raíces cristianas. Quitar la religión de los currículos formativos sería un gravísimo atentado, no sólo a la libertad religiosa, sino también a la cultura y a la ciencia.

José Rafael Sáez March          
Licenciado en Ciencias de la Educación

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