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Las razones (II)

Asignatura de Religión

 

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Las razones del saber religioso en la esfera escolar (continuación)

 

Las razones
Esperanza y Religión
Religión en la escuela

El argumento lingüistico: El ser humano es polifacético y políglota. Es decir, capaz de múltiples actividades y de distintos lenguajes. El saber religioso se expresa en un lenguaje concreto. El lenguaje no es algo adventicio en el ser humano, sino que está arraigado en su matriz ontológica. El poliglotismo es una posibilidad existencial del ser humano, aunque, como tal, requiere una educación, un cultivo determinado. El ser humano puede hablar distintos lenguajes, pero esta potencialidad sólo adquiere actualidad cuando, mediante la educación, se perfecciona al ser humano para desarrollar esta habilidad tan propia de la persona. Una de las tareas centrales de la acción educativa es desarrollar todas las posibilidades lingüisticas del ser humano. En este sentido, es fundamental desarrollar el saber religioso y acompañar al educando a comprender el sentido y la riqueza del lenguaje simbólico, mitológico y litúrgico, especialmente, en nuestro contexto cultural, donde el índice de analfabetismo simbólico crece.

El argumento pedagógico: Es fundamental la distinción entre instrucción y educación. La educación se refiere a la formación integral del educando, lo que requiere no sólo transmisión de saberes, sino también de actitudes, de valores, de experiencias. La educación se relaciona con la experiencia ética, estética y religiosa, mientras que la instrucción es un proceso puramente técnico, donde el relieve se focaliza en el mensaje, pero no en el educando. La educación es un encuentro interpersonal y un proceso bidireccional. Si la educación tiene como finalidad el desarrollo integral del ser humano, esto es, el despliegue de todas sus facultades potenciales, entonces, la dimensión religiosa del ser humano, más allá de sus concreciones históricas, debe ser contemplada por el proceso educativo y no puede reducirse a una cuestión marginal o periférica. Si el ser humano es, constitutivamente, animal religiosus, entonces, es fundamental cultivar dicha dimensión, y ello exige el conocimiento del saber religioso, los instrumentos y los elementos que caracterizan a la experiencia religiosa y a sus distintas traducciones culturales, históricas y lingüisticas.

El argumento metafísico: Durante la Edad Moderna, dos filósofos han insistido en el carácter eminentemente metafísico del ser humano: Kant y Schopenhauer. El ser humano trasciende con su preguntar el orden de lo material, de lo físico, de lo visible y se interroga por el sentido de la existencia, por el sentido de la muerte y del sufrimiento. Si educar es formar seres humanos de un modo integral, entonces, la configuración de una imago mundi es una tarea ineludible de la acción educativa, y dicha configuración exige el dominio del saber religioso y del saber metafísico. Ayudar a pensar al educando sobre las cuestiones existenciales, no es tarea fácil, pero es ineludible.

Conclusiones: Parece claro que el saber religioso, en sentido genérico, debe estar presente en el proceso formativo de toda persona, indistintamente de su confesionalidad presente o futura. El conocimiento del universo religioso y de sus múltiples dimensiones constituye una tarea fundamental en el proceso educativo de todo ser humano.

Este extracto procede de la conferencia que impartió el Dr. Francesc Torralba Roselló, profesor de la Universidad Ramon Llull de Barcelona, en el Congreso Nacional de Profesores de Religión, celebrado en Madrid en noviembre de 1999, y recogida en el libro "La enseñanza de la religión, una propuesta de vida" editado por SM, PPC y Conferencia Episcopal. Volver

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